Las principales plagas de los granos almacenados y sus subproductos son los insectos y los ácaros. Controlar estas plagas es imprescindible no sólo por los daños directos que causan en los granos, sino también porque los estándares de comercialización prohíben la venta de mercaderías con insectos vivos.
El método más utilizado en la actualidad para la eliminación de plagas en granos almacenados es la fumigación con fosfina.
La fosfina es un gas letal para los insectos capaz de eliminar todos sus estadios de desarrollo. En la práctica la fosfina se genera comúnmente por descomposición de fosfuros metálicos al entrar en contacto con la humedad del aire.
Para comprobar la eficacia del tratamiento y garantizar la seguridad laboral, se realizarán mediciones a través de tubos calorímetros, tanto dentro como fuera del encarpado.